Venezuela se encuentra sumergida en una gran crisis económica, donde la inflación y la recesión forma parte del día a día del venezolano, el cual no tiene poder adquisitivo y ya no puede adquirir ni siquiera la cuarta parte de alimentos de la canasta básica, ya que si no escasean, cuando aparecen en los anaqueles es a un precio impagable.

A pesar de que el presidente Nicolás Maduro anunció como un gran logro el alza de 50% del salario mínimo, que lo llevó de 177.507 bolívares a 248.510 bolívares al mes, la realidad es que el ingreso de los venezolanos sigue muy por debajo de sus necesidades y solo supera a Cuba como el más bajo de la región.

Venezuela no solo tiene un salario mínimo muy bajo, también presenta la inflación más alta. A pesar de que el BCV no publica el INPC desde finales de 2015, firmas nacionales reportan que la inflación en 2017 se ubicó entre 1500% y 3000%.

Los tiempos que corren, caracterizados por la pobreza y la más alta inflación vivida en la historia del país, no dejan espacio para escoger, sino para adquirir “lo que hay”. Peor aún, a sentirse aterrados cada vez que llega un nuevo anunció económico.

Con el nuevo salario mínimo apenas se puede adquirir el 4,6% de la canasta alimentaria, lo que evidencia una drástica caída en la capacidad adquisitiva del salario del venezolano.




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