El pasado mes de junio, el Ministerio Público, aún en manos de Luisa Ortega Díaz,  emitió, por segunda vez, una orden de captura contra la exministra para la Salud, María Eugenia Sader, a quien en el año 2014 se le abrió una investigación por casos de corrupción tras ser acusada por una decena de organizaciones que la señalaron por malversación de fondos relacionados a contratos para la construcción de hospitales y manejo de equipos e insumos médicos

Al ocupar la cartera ministerial, Sader también asumió otras competencias en paralelo, como la Dirección de Hospitales y la Presidencia de varias dependencias del ministerio, y a su vez, la Fundación de Edificaciones y Equipamientos Hospitalarios. Más tarde, creó la Comisión de Licitaciones, en la cual designó a su hijo, Eugen Bejarano Sader, como secretario de la misma.

En la memoria y cuenta de 2013, el ministerio tenía previsto ejecutar 62 obras civiles para el “acondicionamiento de los hospitales tipo I, II, III y IV”. De ellas, se ejecutaron 35, es decir, 56%. Entre las obras más destacadas que quedaron pendientes durante la gestión de la también militar, se encuentran el Cardiológico de Adultos y el Instituto Nacional del Cáncer, ambos en Montalbán. Pero también, el materno-infantil para las familias del sector Los Nevados de Tinaquillo, estado Cojedes.

En 2011, la ministra de Salud, María Eugenia Sader, anunció la aprobación de recursos de 19 millones de bolívares destinados para  rehabilitación de hospitales en  Tinaquillo, donde se recuperarán áreas eléctricas, salas de parto, calderas y quirófanos. En esa oportunidad, Sader  dijo a los residentes del  sector Los Nevados que se construiría  un materno infantil. “Ya tenemos los equipos para levantar los informes de factibilidad”.

Según datos revelados por el portal El Pitazo, el Ejecutivo aprobó 20 millones de bolívares. Los trabajos de construcción iniciaron, sin embargo, al poco tiempo el proyecto fue abandonado. Parte de sus instalaciones fueron seis años más tardes tomadas para el cuidado de niños de la comunidad, mientras que el resto continúa desértica.

El 21 de abril de 2013, el recién electo presidente, Nicolás Maduro, removió a la ministra de su cargo por presentar supuestos problemas de salud que necesitaba atender, sin embargo, se cree que la remoción se debió principalmente por los guisos en los que estaba envuelta y los cuales habrían generado la paralización de 27 obras hospitalarias, que al final de la gestión quedaron inconclusas.

En el año 2014 el MP imputó a Sader por la presunta comisión de los delitos de peculado doloso propio, sobregiro presupuestario y asociación para delinquir, previstos en la Ley contra la Corrupción y la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo, y poco después se solicitó la medida de prohibición de enajenar y gravar bienes e inmovilización, tanto a Sader como a su hijo Eugen, la cual fue revocada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), quien levantó parcialmente la congelación de los bienes.




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