Eulogio González, de 56 años, murió al caer de un improvisado transporte, luego de perder el equilibrio. El hecho ocurrió en la vía Súcuta-El Caruto-Terminal en Ocumare del Tuy.

Como todos los días, la madrugada del lunes 6 de noviembre, González abordó uno de los dos únicos vehículos que prestan servicio de transporte en la zona rural El Caruto del municipio Lander para dirigirse a su trabajo.

En la unidad no quedaban asientos, por lo que el hombre se ubicó en la parte posterior, donde estaban habilitados un travesaño y un posa manos, para que viajaran al menos cuatro personas.

Según testigos del hecho, González iba agarrado con una sola mano, a propósito del poco espacio que tenía disponible, y cuando el conductor del vehículo bordeó una de las curvas de la carretera, perdió el equilibrio y cayó al pavimento. De inmediato fue llevado al Hospital General Simón Bolívar de los Valles del Tuy, donde lo atendieron, pero ante la falta de equipos y material médico quirúrgico y a la gravedad de la fractura de cráneo que sufrió, fue referido al centro de salud Dr. Domingo Luciani de El Llanito en Caracas, donde murió, a las 9:30 de la noche del mismo día.

Eulogio González vivía en el sector rural El Caruto. En esta zona rural cosechaba diversos rubros que luego vendía en el Mercado Municipal de Charallave. Era padre de siete hijos. Deja una viuda.

Crisis anunciada

Este incidente evidencia la crisis de transporte que existe en los Valles del Tuy. Muchos usuarios se han visto en la necesidad de abordar unidades improvisadas para llegar a sus destinos; de lo contrario, caminan largos trechos o utilizan los servicios de choferes que invaden las rutas y cuya tarifa duplica la establecida.

De acuerdo con las estadísticas que manejan los conductores, en los Valles del Tuy se requieren entre 3.000 y 4.000 unidades para cubrir los trayectos urbanos e igual cantidad para los suburbanos. Actualmente, 70 % de la flota de transporte público está parada por falta de repuestos.

De lunes a viernes, Milagro Campos se traslada desde El Alto de Soapire en Santa Lucía, límite con Santa Teresa, hasta Ocumare del Tuy, para trabajar. En las horas pico tarda hasta hora y media para abordar un transporte público. “En la noche, la situación es terrible, pues nos vemos obligados a utilizar los servicios de los conductores piratas que cobran más del doble que los choferes legales”, indicó.

El viernes 3 de noviembre eran las 8:30 pm y Campos aún estaba en el terminal Charallave Norte. Tuvo que montarse en un camión que pasó por el lugar y cuyo conductor ofrecía cobrarle el pasaje a un precio menor que los “piratas”. “Yo me subí en la parte posterior del vehículo, al igual que un grupo de personas, y luego de recorrer unos kilómetros, pensé: ‘estamos como en Cuba’, pero lamentablemente no queda de otra, porque es peligroso andar en la calle de noche”, indicó.

En la zona tuyera también se han observado convoyes de la Guardia Nacional transportando pasajeros, mientras las paradas están atiborradas de personas.

Los taxis y mototaxis son otras opciones, aunque sus costos implican que los usuarios gasten casi todo su sueldo en pasaje.




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