La política de la revolución Bolivariana ha mostrado inclinarse hacia el totalitarismo y el control del pueblo a través del chantaje en cada contienda electoral exigiéndoles a los venezolanos votar por los candidatos del PSUV a cambio de conservar y obtener los llamados beneficios sociales.

Prueba de ello se reflejó en los llamados puntos rojos donde le exigían a las personas que poseían el carnet de la patria pasar por ellos para verificarlos antes y despues del voto. Beneficios, bonos, regalos ofrecidos por los candidatos del PSUV, con dinero perteneciente al tesoro nacional, fueron algunas de las estrategias implementadas por el Gobierno.

Sin embargo en los últimos días se ha rodado la noticia de un outsider, un candidato fuera del ámbito político que podría ser la persona que se enfrentaría a la maquinaría del régimen, cuyo nombre suena a través de las redes sociales y es el de Lorenzo Mendoza, Presidente de empresas polar, empresario en cuyos discursos ha dejado en claro que su concepto de soberanía es “lo hecho en Venezuela”.

Por supuesto esto es totalmente lo opuesto a la estrategia del régimen quienes prefirieron destruir el aparato productivo en venezuela para depender de las importaciones y así poder entregar de forma controlada una caja con varios artículos alimenticios. Una bolsa cuyo contenido de productos en su mayoría son fabricados por alimentos polar pero a quien el gobierno acusa de ser una empresa que se ha dedicado a ser parte de la “guerra económica”.

Ciertamente un Lorenzo Mendoza sería la persona que acabaría con un régimen que ha sembrado al mejor estido de joseph Stalin hambre y miseria para perpetuarse en el poder. Un cambio de esta modalidad, un pueblo independiente de las migajas que da el actual gobierno sería el final del Socialismo del Siglo XXI