Yoleida Cañate, madre del niño, explicó que el tercero de seis hijos comenzó a botar lombrices y gusanos por la nariz cuando se encontraba en una iglesia cercana a su casa. Maximiliano Cañate, de ocho años, llegó sin signos vitales al Centro de Diagnóstico Integral de El Gaitero

El cuerpecito de Maximiliano José Cañate, de ocho años, no aguantó más la ardua batalla y falleció, el pasado viernes, en el sector El Gaitero, parroquia Luis Hurtado Higuera de Maracaibo, antes de llegar al Centro de Diagnóstico Integral (CDI).

Los médicos le informaron a la Policía científica que el niño ingresó al centro de salud sin signos vitales. Le diagnosticaron como causa del deceso un alto grado de desnutrición. Presumen que esto le provocó un paro respiratorio antes de llegar a la emergencia.

Según su madre, Yoleida Cañate, el pequeño padecía desde hace días cólicos y diarrea que cesaba de vez en cuando. Reconoció que no lo llevó nunca al CDI al no poder movilizarse hasta el lugar.

“Él tenía eso, pero de pronto se mejoró, entonces fuimos a la iglesia a un servicio y de repente se le estaban saliendo unas lombrices extrañas y unos gusanitos por la nariz. Me asusté mucho y le pedí a la gente de la iglesia que me lo llevaran al CDI por favor que yo no podía”.

Sin expresión alguna, su madre comentó entre breves frases y una mirada perdida que no entendía por qué los médicos le dijeron que murió por desnutrición cuando ella le hacía su comida todos los días, y lo alimentaba bien con lo que le alcanzaba de dinero.

Pese a sus dificultades motoras, Cañate aseguró que trabajaba para alimentar al niño. Su hijo mayor, de 16 años, la ayudaba con los gastos. No habló de quién se hace cargo de sus otros cuatro descendientes.