Limitar la forma de pago al efectivo causa graves inconvenientes

¿Y cómo se supone que voy a sacar mi carro de aquí?, -preguntó airada Virginia Contreras ante la impertérrita mirada del cobrador, que con una displicente encogida de hombros, un hilo de voz, casi inaudible, dio una respuesta lacónica: “Cuando tenga el efectivo”. Así, sin más.

Virginia recorrió todos los cajeros automáticos de un conocido centro comercial del Este de Caracas, sin suerte. Los artefactos le repetían una y otra vez que temporalmente era imposible la operación, que se dirigiese al más cercano.

“Y no es que no tenga dinero en mi cuenta, es que ninguno tiene efectivo, no sé qué voy a hacer”, dijo la afectada luego de retirarse de la taquilla y apoyarse en la pared, tratando de pensar una salida a su problema.

A excepción del Centro Comercial San Ignacio, que da la opción del débito y el crédito, por la suma que sea, los restantes cinco centros comerciales y estacionamientos de menor tamaño visitados por Últimas Noticias no dan ninguna otra opción de pago a los conductores más que en efectivo, para cancelar el tiempo de estadía de los vehículos.

Y es que pagar el tiempo consumido en los estacionamientos, bien sea el mínimo de entre Bs 1.800 y Bs 2.000, o una suma mayor con cheque, débito, crédito o transferencia, es simplemente un imposible. Cancelar el importe para retirar los vehículos en Caracas se ha convertido en toda una odisea si no se cuenta con el metálico contante y sonante.

Cajeros consultados, que prefirieron no ser identificados y tampoco relacionados con los lugares de trabajo, aseguran que la razón más concreta a la negativa de abrir espacios a otros modos de pago es que los puntos de venta están dañados, y que las solicitudes para sustituirlos no han sido respondidas por las entidades bancarias. “Los bancos dicen que no tienen disponibilidad de puntos”.

Otros empleados de mayor jerarquía comentaron que la gerencia de los establecimientos, también alega que el uso del débito y crédito, en especial este último, les genera pagos de comisiones, que con montos tan bajos “resulta un suicidio”.

“Pero han intentado resolver. Es lo que nos han dicho. Porque somos nosotros los que recibimos toda la furia de las personas cuando no damos otras alternativas”, dijo el empleado con mueca de hastío.

Comenta además que la situación se viene presentando desde diciembre pasado y agudizado ahora por los aparatos que se han desincorporado.

Virginia Contreras aseguró que la situación es complicada, desagradable e injusta. Que no solo se trata de un problema de efectivo, sino que los establecimientos tampoco hacen nada para resolver. Considera que tener salidas a la situación es deber del comerciante, del empresario. “Si no tengo efectivo y tampoco tengo opciones que elegir… qué hago, somos siempre los clientes los que salimos perdiendo”, alegó.

No supimos finalmente si Contreras pudo sacar su vehículo, y cuál fue la solución.

La suerte de los panas. La respuesta de los trabajadores de los estacionamientos de menor tamaño fue exactamente la misma. También esperan por soluciones del sistema bancario para aliviar a los clientes y a ellos mismos. “Al parecer los puntos de venta son la clave para salir del embrollo”, dice uno de ellos con convicción.

Sin embargo, si usted es cliente habitual de uno ubicado en una populosa zona de Chacao, tiene una ventaja sobre aquellos que están de paso.

La cajera comentó a este diario que en esos casos existe la posibilidad de permitir transferencias. “Son gente conocida, la vemos a diario, o porque viven por la zona o porque trabajan en ella”, detalló la trabajadora, que deslizó además que ya no recuerda desde hace cuánto tiempo formularon los primeros pedidos de los puntos. “Más de un año, si mi memoria no falla”, rió.

Gremios como Consecomercio responsabilizan de la crisis del efectivo a la forma en que se implementó la introducción del cono monetario por parte del Gobierno, y “el grave error” que significó el retiro de las piezas de Bs 100 en diciembre pasado.

Pero para el Ejecutivo nacional, sin embargo, no es más que parte de la “guerra económica” que intenta dar al traste con las medidas que adelantan para enderezar la tambaleante economía.

De hecho, este fin de semana la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) publicó en su portal que más de Bs 539.000 millones en efectivo han sido incautados en el marco del Plan Nacional en Defensa del Cono Monetario, en el que resultaron sancionados 1.241 sujetos de aplicación, y detenidos 110 ciudadanos.