Tras apoyar la Declaración de Lima, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, aseguró que su gobierno investigaría las cuentas y bienes de los chavistas y sus “amigos” en territorio argentino.

El alcance de dicha investigación incluiría a 50.000 entidades bancarias, financieras e inmobiliarias argentinas, pero también a casinos, que algunos comerciantes ligados al chavismo usaron para duplicar sus fortunas.

“Los funcionarios chavistas investigados serían 13, además del mismo Nicolás Maduro”, según dijo un vocero de la Presidencia de Argentina.

En la mira estarían los hermanos Vignati (Roberto, María Isabel, Julián, Gabriel y María Eugenia), que vendieron arroz con 80% de sobreprecio al Gobierno de Venezuela a través de su empresa Bioart, fundaron otras 12 empresas y hoy son dueños de lujosos inmuebles, casinos y empresas inmobiliarias.

Tan cercanos estaban los Vignati al chavismo, que María Gabriela Chávez, hija del expresidente Hugo Chávez, se retrató abrazada con uno de ellos (Roberto Vignati, el hermano mayor), a quien María Gabriela llamó públicamente “mi hermano argentino”.

Macri les sigue la pista para matar dos pájaros de un tiro: la corrupción de los chavistas y su presunto testaferro, Julio De Vido.

Roberto Vignati era amigo de Julio De Vido

Vignati viajaba a Venezuela con frecuencia desde 2008 y era acompañante habitual del entonces ministro Julio De Vido, uno de los supuestos archienemigos de Macri. El joven Vignati debutó cerrando negocios con Leguminosas del Alba, y para 2012 se abrió en grande y comenzó a actuar como intermediario en las exportaciones de maquinaria agrícola.

En 2014, la firma Bioart, S.A. exportó 37.000 toneladas de arroz por montos muy superiores a los del mercado, acuerdo que celebraron en una foto donde aparecía María Gabriela en el centro, abrazada con todos los que participaron de semejante negociado.

Desde entonces, los cinco hermanos Vignati -provenientes de una humilde familia de un pueblito argentino de Santa Fe-, comenzaron su veloz ascenso hacia el universo de ricos y famosos.

Los hermanos poseen otras 12 empresas, entre las cuales está Sanctuary Collection, S.A., “la colección privada más importante de objetos históricos del fútbol mundial”. Y uno de los hermanos, Juan Antonio, se ha dedicado a comprar caballos “purasangre” por más de un millón de dólares, que mantiene en un haras que construyó y que lleva su nombre.

Macri también ha señalado que investigará la fortuna de los chavistas en el negocio inmobiliario. Y ocurre que los Vignati tienen una empresa inmobiliaria.

“Estos chicos deben ser testaferros de alguien. No puede ser que hayan crecido tanto en tan poco tiempo”, le comentaron al diario Clarín vecinos del pueblito de donde provienen los Vignati. Mientras tanto, una foto de Roberto Vignati, con su franela y cachucha roja en una concentración a favor de Nicolás Maduro, permite imaginar quiénes son los testaferros que Macri quiere investigar para cerrarles el chorro de dólares sucios, provenientes de la dictadura venezolana, donde se cometen arbitrariedades como arroz.

Fuente: Al Navío / Elizabeth Fuentes.




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